miércoles, 28 de abril de 2010

Los lunes al sol

Muchos conocéis mi afición al cine. Sobre todo en mis años de ancianidad. Fui un octogenario, como dijo José Ángel Valente, que experimentó una "pasión de juventud" por el séptimo arte.. Allá por 1955 publiqué El efímero cine el mismo año que Juan Antonio Bardem rodaba Muerte de un ciclista. Vivir es ver volver... y hoy traigo a esta bitácora el título de una de las películas que protagonizó su sobrino, Javier Bardem.
La lista de desempleados crece... y no quiero entretenerme en los números o las estadísticas, sino en los ojos de ese hombre o mujer que se queda sin trabajo. Esos ojos que reflejan la falta de prisa...

En las Confesiones de un pequeño filósofo (1904)  os contaba mis recuerdos de infancia, en un pequeño pueblo “donde sobraban las horas”. Me recriminaban que a veces “llegaba tarde”. Y yo me preguntaba: “¿Por qué y para qué es tarde? ¿Qué empresa vamos a realizar que nos exige contar los minutos? No lo sé, pero os aseguro que esta idea de que siempre es tarde es la idea fundamental de mi vida”.

Para ellos no hay premura. Tan sólo la de llenar las horas desesperanzadas con un hálito de luz, el brillo de una esperanza que los devuelva al ritmo cotidiano

1 comentario:

  1. Me impresionó es película, de título aparentemente alegre... ese grupo de hombres en edad de trabajar que día tras día se sientan al sol, después de tirar la toalla, de tirarlo todo.
    Realmente es la tragedia cotidiana del 20% de nuestra población activa.

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