lunes, 26 de abril de 2010

Las nuevas tertulias literarias, ya no tienen lugar en los cafés. Los escritores y artistas, se citan hoy en los blogs

Café del Pombo

La que yo mismo bauticé como generación del 98 fue la primera de las tres (98,14 y 27) que darían la gran época de esplendor a las tertulias en los cafés. Al principio no eran fijas, sino desenfadadas y espontáneas y a ellas acudían personajes como Valle-Inclán (que perdió una mano en una disputa en el café de la Montaña con Manuel Bueno), Rubén Darío, Unamuno, Benavente, los Machado, Alberto Insúa y yo mismo. Los más concurridos eran el Café de Madrid y el Nuevo Café de Levante; entre los últimos años del XIX y hasta el año 1914 fue centro de reunión de las figuras más consagradas, los escritores caídos en el olvido y las jóvenes promesas. Segun Valle-Inclán: "El Café de Levante ha ejercido más influencia en la literatura y en el arte contemporáneo que dos otres universidades y academias"
¡Qué diría ahora si levantara cabeza de las nuevas formas de relacionarse de nuestros jóvenes! Ahora se citan y conversan a través de unos sitios llamados "redes sociales" y si no estás en una de ellas, es como si fueras un ermitaño.
Además es muy curioso ver como las personas con intereses comunes, crean y participan en una especie de diarios personales, pero abiertos al público, que se denominan bitácoras. Pues bien, a mí estos espacios en los que la gente conversa sobre temas culturales, artísticos o de actualidad, me recuerdan mucho a las tertulias en los cafés, aunque sin el humo y el vocerío que en ellas se armaba. Sin embargo este nuevo sistema te permite conversar con gente de cualquier parte del mundo, de un modo sorprendente y mágico.

Yo me encuentro cómodo en esta forma de escribir, concisa y breve, pues como ya le dije en una ocasión a Francisco Umbral, yo soy hombre de un solo folio.

1 comentario:

  1. Lo que sí han hecho los blogs es cambiar el mundo literario. Los blogs han resucitado las antiguas tertulias de principios del XX, como la del café Pombo, y están configurando microespacios culturales donde escritores, críticos y lectores charlan sobre sus gustos literarios, comentan novedades, y, puntualmente, ponen a caldo a otros escritores. En fin, lo que viene siendo la vida literaria desde que Simmias asiera el cálamo.
    Vicente Luis Mora. Revista Mercurio nº87

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