miércoles, 28 de abril de 2010

Los lunes al sol

Muchos conocéis mi afición al cine. Sobre todo en mis años de ancianidad. Fui un octogenario, como dijo José Ángel Valente, que experimentó una "pasión de juventud" por el séptimo arte.. Allá por 1955 publiqué El efímero cine el mismo año que Juan Antonio Bardem rodaba Muerte de un ciclista. Vivir es ver volver... y hoy traigo a esta bitácora el título de una de las películas que protagonizó su sobrino, Javier Bardem.
La lista de desempleados crece... y no quiero entretenerme en los números o las estadísticas, sino en los ojos de ese hombre o mujer que se queda sin trabajo. Esos ojos que reflejan la falta de prisa...

En las Confesiones de un pequeño filósofo (1904)  os contaba mis recuerdos de infancia, en un pequeño pueblo “donde sobraban las horas”. Me recriminaban que a veces “llegaba tarde”. Y yo me preguntaba: “¿Por qué y para qué es tarde? ¿Qué empresa vamos a realizar que nos exige contar los minutos? No lo sé, pero os aseguro que esta idea de que siempre es tarde es la idea fundamental de mi vida”.

Para ellos no hay premura. Tan sólo la de llenar las horas desesperanzadas con un hálito de luz, el brillo de una esperanza que los devuelva al ritmo cotidiano

lunes, 26 de abril de 2010

Las nuevas tertulias literarias, ya no tienen lugar en los cafés. Los escritores y artistas, se citan hoy en los blogs

Café del Pombo

La que yo mismo bauticé como generación del 98 fue la primera de las tres (98,14 y 27) que darían la gran época de esplendor a las tertulias en los cafés. Al principio no eran fijas, sino desenfadadas y espontáneas y a ellas acudían personajes como Valle-Inclán (que perdió una mano en una disputa en el café de la Montaña con Manuel Bueno), Rubén Darío, Unamuno, Benavente, los Machado, Alberto Insúa y yo mismo. Los más concurridos eran el Café de Madrid y el Nuevo Café de Levante; entre los últimos años del XIX y hasta el año 1914 fue centro de reunión de las figuras más consagradas, los escritores caídos en el olvido y las jóvenes promesas. Segun Valle-Inclán: "El Café de Levante ha ejercido más influencia en la literatura y en el arte contemporáneo que dos otres universidades y academias"
¡Qué diría ahora si levantara cabeza de las nuevas formas de relacionarse de nuestros jóvenes! Ahora se citan y conversan a través de unos sitios llamados "redes sociales" y si no estás en una de ellas, es como si fueras un ermitaño.
Además es muy curioso ver como las personas con intereses comunes, crean y participan en una especie de diarios personales, pero abiertos al público, que se denominan bitácoras. Pues bien, a mí estos espacios en los que la gente conversa sobre temas culturales, artísticos o de actualidad, me recuerdan mucho a las tertulias en los cafés, aunque sin el humo y el vocerío que en ellas se armaba. Sin embargo este nuevo sistema te permite conversar con gente de cualquier parte del mundo, de un modo sorprendente y mágico.

Yo me encuentro cómodo en esta forma de escribir, concisa y breve, pues como ya le dije en una ocasión a Francisco Umbral, yo soy hombre de un solo folio.

Literatura y periodismo





¿Es literatura el periodismo? , me preguntó una vez Marino Gómez Santos, yo le respondí sin vacilar: Desde luego, el periodismo es literatura